28 de Mayo de 2010

Libranda: “Próximamente” como modelo de negocio

Los principales editores españoles se han aliado para crear una plataforma de distribución de libros electrónicos: Libranda. Hasta la fecha, las declaraciones oficiales en torno al futuro del libro se resumían del siguiente modo: “No hay ebooks ‘legales’ porque no existe tal demanda por parte del usuario, la llegada del ebook será progresiva”. Verdad a medias, dislexia evolutiva; un discurso que amenazaba con convertir el ePub en el MP3 de la industria editorial. El usuario, que al final es el que firma el libro de las tendencias y paga las facturas, ya empezaba a encontrar alternativas a esta cerrazón: escanear y compartir.

Tanto para los que queremos seguir viviendo de nuestro trabajo como para los que queremos pagar por las obras que consumimos, Libranda es una aventura fantástica que contará inicialmente con 5.000 títulos y ampliará de forma considerable su fondo de armario en unos meses -aseguran sus responsables-. Nosotros, los consumidores, queremos creer que será así y que pronto encontraremos no sólo al Buscón Pablos sino también a Ignatius J. Reilly o a Cipriano Salcedo en la estantería digital; que no nos seguirán enseñando la zanahoria del futuro con un “Próximamente”, esa versión dos punto cero del “Vuelva usted mañana”.

¿Y los precios? Los promotores de Libranda anuncian una reducción en el precio de los ebooks del 30% respecto a la edición en papel. En números, esto significa que un libro en papel con un PVP de 10,40 euros (10 euros más 4% de IVA) vendría a costar como ebook 8,12 euros -el ebook está gravado con el 16% de IVA-, una rebaja aún ridícula con las limitaciones actuales de los libros digitales: no lo compartas, no lo imprimas. Además, al ser una plataforma cerrada a editores y libreros, Libranda no fomentará la competencia y el consiguiente ajuste de precios -oferta y demanda-. “E pur si muove”, nos quedaremos con Galileo.

El anuncio de la puesta en marcha de Libranda es también motivo de alegría para los autores, que pasarían a ganar entre el 20 y el 25% por la venta de sus obras en formato digital -en papel se embolsan en torno al 10%-. Nunca los promotores culturales hablaron tanto de derechos de autor como en la era digital: “la creación intelectual se destruirá y los autores morirán de inanición”… Un discurso conmovedor de no ser porque rara vez el escritor ha podido vivir de la venta de sus obras. Publicar, en digital, será más accesible; que se dignifique ahora la figura del autor no es un regalo de los editores sino una exigencia del mercado. Tira y afloja.

En resumen, pese a las críticas que se pueden esgrimir frente a esta gran plataforma editorial, recibimos a Libranda como agua de mayo para regar el futuro digital. Un paso al frente de una industria obligada por las circunstancias. Contaremos los días hasta que se descuelgue para siempre el cartel de “Próximamente” de su web y, sobre todo, de los discursos oficiales de editores y libreros.