4 de Junio de 2010

Suicidios, S.A.

Un Federico García Lorca ebrio como el Hudson, sobre el que tanto escribió en su estadía neoyorquina, denunció, en plena depresión del 29, la cruel aritmética de Wall Street, que convertía en meros números a los millones de animales sacrificados cada día para abastecer a la población. Debajo de las sumas -apuntaría el fuenterino- hay un río de sangre tierna.

Oficina y denuncia: un poema delirante y actual por la coyuntura económica y, sobre todo, porque detrás ese objeto de deseo que dispara el valor de la multinacional en Bolsa hay, en demasiadas ocasiones, un río de sangre inocente. «Un río que viene cantando por los dormitorios de los arrabales, y es plata, cemento o brisa en el alba mentida de New York».

Tras el éxito del iPad se oculta un drama que no deslustra las páginas salmón: diez empleados de la firma Foxconn, que ensambla productos de Apple, Sony o Dell, se quitaron la vida en los últimos meses; operarios con horarios y honorarios infernales que dormían en las mismas instalaciones en las que se deslomaban a diario. Foxconn tomó medidas; contrató a un equipo de psicólogos e hizo firmar a sus trabajadores una nueva cláusula: En caso de suicidio, eximo de responsabilidad a mi empresa.